Pedro Rodríguez de la Vega, el mayor de los famosos Hermanos Rodríguez,
nació en la ciudad de México el 18 de enero de 1940 y desde temprana edad era
un experimentado piloto de motos, de forma tal que a los 13 años se convirtió
en campeón nacional, hazaña que repitió un año después. Con 15 años ya se
desenvolvía en el automovilismo deportivo y su padre, impulsó con su fortuna
personal la internacionalización de sus hijos. Autos OSCA, Ferrari o Porsche
fueron las herramientas para que se presentaran a las competencias
internacionales, siendo su debut en un
Ferrari 500 TR en Nassau, Bahamas.
En 1958 quiso correr con su hermano Ricardo las 24 Horas de
LeMans, pero por cuestiones reglamentarias no corrió con su hermano, sino con
José Behra iniciando así una larga trayectoria con participaciones
ininterrumpidas hasta 1971.
Corrió durante muchos eventos para el ex piloto Luigi
Chinneti, quien era dueño del equipo North American Racing Team e importador de
Ferrari en los Estados Unidos, formalizando una relación deportiva sólida hasta
el día de su muerte.
Muerte que primero llegó a su hermano menor, Ricardo, en la
Ciudad de México en 1962 y entonces Pedro consideró retirarse de las
competencias. Sin embargo, para 1963 y 64 ganó en el Daytona International
speedway y tomó parte en la parrilla de los grandes premios de Fórmula uno en
México y Estados Unidos a bordo de un Lotus, de Colin Chapman.
En la Fórmula Uno compitió con Ferrari, Lotus,
Cooper-Masserati con quienes ganó su primera carrera de F1 en Kylami Sudáfrica
en 1967 y BRM con el equipo de Reg Parnell donde en el GP de Francia de 1968
consiguió la vuelta más rápida en la Fórmula 1 y para 1970, ganó su 2ª carrera
en la máxima categoría colocando un récord de velocidad impresionante,
promediando 252.951 kms por hora…. Por cierto el más alto registrado en la
historia de la F1.
Pedro era mundial mente reconocido por su manejo en la
lluvia, siendo un maestro en estas condiciones. Con el equipo JW-Gulf-Porsche
logró el campeonato mundial dos años consecutivos a los mandos del Porsche 917,
considerado además el mejor prototipo del siglo XX. Es por ello que gritaban a
la distancia “Que alguien le diga a este muchacho que está lloviendo… va
demasiado rápido”
Pedro será recordado además por ser uno de los más completos
pilotos de carreras al manejar en series como la NASCAR, Can Am, Rallies y
Carreras sobre hielo.
De los detalles curiosos sobre su vida, se encuentran que el
no manejaba en el tránsito urbano, pues decía que era demasiado peligroso y
utilizaba un chofer para transportarse y además siempre viajaba con una bandera
mexicana y un disco del himno nacional mexicano, sobre todo para evitar
avergonzar a los organizadores como cuando sucedió en el GP de Sudáfrica de
1967. Ahí, el podio no tocó las notas de nuestro himno nacional, pues jamás
imaginaron que podía ganar.
Pedro murió haciendo lo que más le gustaba, competir a
velocidad máxima y en 1971 cuando participaba en una carrera interserie en
Nüremberg, Alemania, sufrió un accidente al perder el control de su bólido en
la pista del Norisring y así se truncó una carrera que pintaba para ser ídolo mundial.
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